Travesía Náutica Solidaria "Una Sonrisa para Las Palmas"

agraciado esposo de Natalia Soledad y orgulloso padre de Juan Ignacio y Agustín Zacarías, y que hace tan solo un par de años ingresé al mundo del canotaje y que gracias a este deporte pude conocer, admirar y respetar de una manera más cercana a esta maravillosa naturaleza que nos rodea.
En principio, comentarles que la idea de iniciar una ayuda solidaria comenzó hace unos meses como una manera muy personal de agradecerle a Dios por la familia con la cual me bendijo, y digo personal porque todo el esfuerzo y las ganas que dispuse en esta misión creo que fueron una buena ofrenda.
Siguiendo el ejemplo de dos compañeros que en el año 2005 habían realizado algo similar en la localidad correntina de Goya, comencé a obtener información sobre las escuelas ubicadas en zonas de islas, ya que estos rincones de nuestra provincia, históricamente padecieron una complicada realidad. Fue así que me enteré de esta escuelita denominada "Armada Argentina" Nº 1177, ubicada en Isla Las Palmas perteneciente al distrito San Javier, y al conocer un poco más de ella, sus alumnos y su entorno, decidí que todas las voluntades debían trasladarse hacia este bendito lugar y para darle un marco formal denomine la travesía "Una Sonrisa para Las Palmas".
Al principio, la idea era algo sencilla, una pequeña colecta con los compañeros de trabajo y creía que eso sería suficiente, hasta que se produjeron dos situaciones que cambiarían el rumbo de la cuestión. La 1º razón fue una comunicación con el director de la escuela, el Sr. Nelson Pinget, quien me haría saber de la realidad que vivían los chicos y sus necesidades, que la escuelita funcionaba actualmente en el Hogar de Nazareth cedido temporalmente por Cáritas, dentro de la planta urbana de la ciudad de San Javier y que sus alumnos recidían todos en zonas de islas donde sus padres subsisten como puesteros o pescadores. Que en la escuela no solo reciben la correspondiente educación sino que además viven allí de lunes a viernes, conformando una matricula de aproximadamente doce alumnos y sus edades variaban de 4 a 12 años. Por supuesto que todos estos datos cambiarían el tenor de los elementos a donar.
La 2º razón fue la nota publicada en el diario El Litoral de fecha 16 de Marzo donde Agustina supo entender que la idea fundamentaba una buena causa y trasladó toda la información al estado público de una sensible manera, de ahí en más se sucedieron notas radiales, personas que sumaban voluntades y familiares y amigos que felicitaban la iniciativa.
Fue así que con la estimada ayuda de mi amigo Norberto "Patón" Luna diagramamos el itinerario desde la salida el 1º de Abril desde Santa Fe a San Javier y el regreso por el río Paraná en kayak, remando aproximadamente 270 kilómetros, estimando llegar a Santa Fe el día domingo 5ª de Abril en horas de la tarde.
Antes de relatar como se sucedieron los días en cuestión, quiero agradecer a toda la ciudadanía santafecina por la respuesta que, representada en donaciones, brindaron de una manera tan especial, ya que por el volumen de la carga debimos a último momento procurar un camión mas grande, que a modo de colaboración dispuso el titular de la firma Insuga.
A pocos días del inicio de la travesía, autorizada mediante la Resolución Nº 033/2009 de la Delegación Santa Fe de la Prefectura Naval Argentina, confirmaban su presencia en la misma José Olivera, Ernesto "Chepe" Diez y Melisa Mazza, quienes me acompañarían durante toda la misión.
La noche previa antes de partir, no quedaba nada al azar, por lo cual traté de concientizarme de la magnitud de lo que iba a suceder... hasta el día de hoy, creer que fui gestor de esta obra se me hace imposible.

Miércoles 1º de Abril:

Alrededor de las 08:30 hs. ingresábamos al Puente Oroño para acceder al inicio de la ruta Provincial Nº 1 conocida también como la pintoresca ruta de la costa ó Teófilo Madrejón, previamente y con la desinteresada ayuda del personal del Ministerio de la Producción, cargamos todas las donaciones, los barcos y todos nuestros pertrechos al camión. Luego de atravesar varias localidades y de un apacible viaje, llegábamos a la ciudad de San Javier en horas del mediodía. A pocas cuadras de la plaza principal ubicamos el edificio escolar, donde nos esperaban los chicos con un cálido recibimiento.
dsc01779Correctamente formados y con sus guardapolvos relucientes, los chicos apenas podían contenerse al ver que comenzamos descargando los botes y nuestras pertenencias. Pero cuando Chepe les pasó de "cabecita" cuatro hermosas pelotas de fútbol recién ahí los chicos se soltaron y dieron saltos de alegría por los regalitos tan esperados.
Luego de las presentaciones y saludos con las autoridades y vecinos presentes, con ayuda de los chicos comenzamos a descargar todos los bultos que contenían los elementos donados. Cajas con útiles escolares, mochilas, alimentos y libros, bolsas llenas de ropa y calzado para niños, abrigos, ropa de adultos, juegos de mesa, juegos de sábanas y toallones, packs de cepillos y pasta dental, etc. y muchísimos artículos más... pero lógico, los chicos se deslumbraron cuando abrí una de las cajas y comencé a repartirles bolitas de vidrio...¡¡¡Bolillas!!! exclamaron todos, sin saber yo que era el tesoro más preciado de sus juegos, eran 2500 bolitas de vidrio que donaron desde la localidad de San Jorge, donde funciona la única fábrica de Sudamérica.dsc01776
Luego comenzamos a recorrer las instalaciones de la escuela junto al director Nelson, el Padre Sergio Capocetti, a Raúl Selmi de la Secretaría de Cultura, personal de la escuela y de la Asociación Cooperadora, y de mis padres, Liliana y Eduardo, que llegaron hasta allí para darnos fuerzas y mucho aliento para los días venideros.dsc01799
Luego el Sr. Verón, corresponsal del diario El Litoral, dejaría plasmado en las fotos el acto de entrega de donaciones, que al haber tanta cantidad de elementos, el director junto al Padre Sergio, decidieron administrar parte de los mismos a la Copa de Leche que funciona en el mismo predio y donde asisten alrededor de veinticinco chicos de San Javier.
Almorzamos unas ricas pizzas caseras hechas por las buenas manos del cocinero Gustavo, por la tarde reunión junto a Nelson sobre un tema que se veía un tanto complicado, el trayecto del Arroyo Verón, desde San Javier hasta su nacimiento aguas arriba con el río Paraná.
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Jueves 2º de Abril:
Con una brisa fresca y el cielo algo nublado, comenzábamos la primer jornada de remo y así desandar el largo camino que nos separaba de nuestra hermosa Santa Fe.
Puntual fue la llegada del Sr. Guedes con su camioneta particular que, junto a un móvil de la Policía Provincial, nos trasladaron gentilmente hasta la costa del río San Javier. Con la bendición del Padre Sergio, acompañados de autoridades y vecinos y del director Nelson quien aprovechaba la oportunidad y trasladaba a algunos de los chicos a sus hogares en las islas, previo aviso a P.N.A. a través del 106, iniciábamos la travesía.
José en su Asiak amarillo, Melisa y Chepe en un kayak doble de Astilleros Delfín y yo, en mi kayak "Patria Mía" del mismo astillero rosarino. Siendo las 08:40 hs. dejábamos atrás la costa sanjavierina ingresando al Verón, por el cual navegaríamos toda la jornada.
Realmente nos sorprendió la belleza de este arroyo, de cientos de vueltas parecidas a un laberinto de vegetación, sectores donde el cauce no superaba los dos metros de ancho y miles de aves parecían sorprendidas detrás de los totorales al vernos pasar. Ahora bien, para sortear todas las vueltas de este hermoso arroyo, contamos con la colaboración de José y Amilcar, dos efectivos de la Guardia Rural Los Pumas, que con su lancha nos acompañaron en los tramos más dificultosos, como por ejemplo las entradas de las lagunas, que al ser todo el trayecto de arribada, si uno no es baquiano, es posible dsc01973que terminemos muy lejos de nuestro destino. Posteriormente, dejámos al Verón y remamos por el riacho Las Palmitas y cerca de las 18 hs. ingresamos al gigante de los ríos, frente a la localidad entrerriana de La Paz.
Mientras surcábamos por el medio del cauce, realizamos la 1º comunicación radial con LT9 y gracias a Gustavo, saludamos a nuestros familiares al aire, un lindo momento.
A 5 km. aguas abajo desembarcamos en el Destacamento Isla de Los Pumas, donde José y Amilcar nos habían invitado a cenar y pernoctar, con la correspondiente autorización.
Ya con los pertrechos fuera de los botes me dispuse a cocinar un espectacular guisito. Con un pollo, tres choris colorados, lentejas y fideos dentro de la olla, el resultado fue una bomba... los comensales agradecidos. Un rato de charla, truquito de por medio y a dormir.

Viernes 3º de Abril:
Seis de la mañana y todos despiertos, amplio desayuno y a despedirnos de estos personajes que con real afecto nos acompañaron durante todo un día.
Por el kilómetro 755 y con el cielo algo nublado, nos dirigíamos a la localidad de Santa Elena para efectuar el correspondiente rol en la delegación de P.N.A.
Alrededor de las 10 de la mañana pisamos suelo entrerriano y cruzamos la callecita que separa la costa del edificio donde nos atendió el Prefecto Claus, quien tomaría nota de los horarios y datos relevantes para la continuación de la travesía. Luego de declarar nuestro paso en mi Libro de Certificaciones, regresamos al río, no sin antes despedirnos de este lindo lugar.dsc01942
Siguiendo nuestro derrotero en busca de la famosa Piedra Mora, por la cual todavía discutimos si es real o sólo una leyenda, llegamos hasta el inicio del riacho Alcaraz y comenzamos a recorrerlo. Su vegetación en abundancia en ambas márgenes con árboles realmente grandes nada tienen que ver con las características de nuestras costas. En la confluencia con el Aª Feliciano, donde las aguas de distintas tonalidades formaban un extraño paisaje, hicimos un alto en el recorrido para almorzar algo y estirar las piernas. Cerca de las 15:30 hs. otra vez al agua a seguir deslumbrándonos con el Alcaraz y descubrir un santuario de Caranchos, ya que estas aves poblaban sus orillas con familias repletas de pichones y algún que otro Jote mezclado por ahí. Llegando casi al final del mismo, las nubes que teníamos a nuestras espaldas se habían transformado en una amenazante tormenta y ver los rayos que surcaban el cielo, asustaba un poco.
En la misma desembocadura al Paraná, a margen izquierda, se alzaban las barrancas de la localidad de Piedras Blancas, donde tuvimos que desembarcar a esperar la lluvia que se desataba en cualquier momento. Mientras definíamos el lugar donde armar el campamento, se acercaron unos hermanos entrerrianos intrigados por las embarcaciones y el motivo por el cual estábamos allí.
Aquí es donde hago un alto en el relato y expreso un total agradecimiento a "Los Desconocidos", perdsc01841sonas amigas de la naturaleza que en todo el trayecto, de una manera u otra colaboraron con nosotros y nos hicieron saber de su favorable opinión respecto a la misión que llevamos adelante.
Como la tormenta estaba próxima y el pronóstico no era el mejor, apuramos la charla y junto a nuestros nuevos amigos, comenzamos a subir la barranca por una callecita hasta el camping Pirayú. Cuando logramos subir los botes y armar las carpas, se desató la tormenta con un fuerte viento norte que gracias a Dios, no fue acompañada de granizo, ya que al otro día nos enteramos que a sólo 30 Km. habían caído piedras del tamaño de pelotitas de golf.
Pese a todo esto y gracias a la voluntad de mis compañeros, la lluvia no impidió que disfrutáramos de un rico asado debajo de un improvisado toldo de lona y de acompañarlo con unos buenos tintos que mi amigo "El Pecador" José había traído desde Santa Fe, y para mejor aún, por la radio me enteraba que Colón había ganado, así que los motivos sobraban para el brindis.
Cerca de la media noche, con lluvia y todo... a dormir.

Sábado 4º de Abril:
No por ser otro día el panorama habría de cambiar, la lluvia no cesaba y a eso de las 7 el viento soplaba con más violencia, lo que permitió la filtración de agua dentro de mi carpa, al rato la bolsa de dormir era un colchón acuático.
Después de un par de horas la tormenta comenzaba a disiparse y nos acercamos al mirador del camping donde observamos con alegría que al sur de nuestra posición el cielo dejaba ver los rayos del sol.
Apuramos el desarme del campamento y ya con los botes en el agua, nos despedimos de nuestros amigos entrerrianos, quienes nos comentaban que formaban parte del plantel mayor de Jockey sobre patines del Club Talleres de Paraná. Agradecidos toda la vida por la camaradería brindada y siendo las 14:00, comenzamos a navegar río abajo.
A tan solo 30 minutos de allí y con un cielo que se asomaba favorable, observamos la ciudad de Hernandarias, pero desde el medio del cauce del río, ya que debíamos recorrer varios kilómetros más. Las espectaculares y los gigantes barcos que formaban inmensas marejadas hacían más entretenido el viaje.
Luego Pueblo Brugo, sin fotos por el apuro a llegar y después de un peñón, por fin nuestro destino en esa jornada: Puerto Curtiembre.dsc01871
Un excelente camping comunal y un pueblito por demás de pintoresco ayudaron a relajarnos de una dura jornada, en la cual navegamos los kilómetros estimados en casi la mitad del tiempo. Después de ubicar un lugar ideal para acampar, una escapadita al bodegón de Juancho a disfrutar de una rica picada con queso artesanal y chorizo criollo y algo fresco de beber, sentados bajo la enorme parra que hace tan lindo el paisaje.
En ese preciso instante sucedió algo que, ubicando el momento y lugar, permanecerá en mi memoria por el resto de mis días, un llamado a mi celular desde la producción del programa Tiempo Compartido de la radio Cadena 3 de Córdoba donde me solicitaban salir al aire junto al conductor Guillermo Hemmerlig. Ya con el micrófono abierto fui relatando todo lo acontecido desde nuestra llegada a San Javier y gracias al profesionalismo de Guillermo que me consultaba sobre como estaba compuesta mi familia y que opinaban de la misión que había emprendido y luego de un fluida respuesta, escucho al conductor decir: Bueno, vamos a ver que opina Juan Ignacio de todo esto..."Hola Juancho, cómo estás?, desde Santa Fe enviále un saludo a tu Papá que te está escuchando...",... un momento de silencio y escuchar a mi hijo que me saludaba y exclamaba el orgullo que sentía por la obra realizada fue sencillamente increíble, una emoción tan difícil de explicar que no alcanzan los adjetivos para describir ese momento. Juan Ignacio en Santa Fe, el conductor desde una radio de Córdoba y yo, en Entre Ríos sobre la costa del Paraná... más no se puede agregar.
Lógicamente, después de un momento tan lindo, me fui a dormir con el corazón satisfecho y el alma regocijada de saber que tanto esfuerzo valía la pena.

Domingo 5º de Abril:
Saber que este era el último día de remo, nos lleno de angustia, pero sin desaprovecharlo, los chicos pusieron todas las ganas y despedimos Puerto Curtiembre amasando unas ricas tortas fritas que acompañaron tan bien al mate de la mañana. Cerca de las 09:30 y con el sol a pleno, desandamos el camino del agua hasta la costa de Cerrito que sería el final de nuestro paisaje de barrancas y que a partir de ese momento nos dirigíamos a la costa santafesina, muy cerca de la isla El Chapetón.
Un tramo del viejo Colastiné, luego el San Javier y al rato ingresaríamos al Aº Leyes, pero eran tal nuestras ganas de recorrer otros territorios, que descubriendo unas entradas a la isla, nos encontramos en el medio de la laguna La Leona. Un lugar muy particular, ya que fue ahí donde observamos la mayor diversidad de vegetación acuática y donde nos ocurrió, si algo le faltaba a esta travesía, una situación algo extraña por decirlo así. Resulta que una "novillada" de unos 45 toritos nos mantuvo en vilo durante más de media hora. Resulta que el arroyo de no más de tres metros de ancho tenía en su margen derecha a éstos animalitos que amagaban lanzarse en cualquier momento sobre nuestros kayaks y sobre lo que contenían dentro, o sea nosotros.
Luego de varios intentos por cruzar y que los bichitos resoplaban cada vez más fuerte, José, en un acto de arrojo, realizó una maniobra disuasiva que desorientó a los insultados novillos y fue ahí cuando Melisa, Chepe y yo remamos de una manera escandalosa, casi ridícula, pero efectiva...Por favor, no pregunten que fue de la vida de José...
Ya sorteada la laguna y luego de pasar debajo del Puente del Aº Leyes, descansamos un rato debajo de una linda arboleda, mientras degustamos las últimas provisiones.

El Spring final:
Con el estómago contento y el resto de protector solar en la cara, cerca de las 15:30 comenzamos el último tramo del raid. Estos eran los kilómetros que faltaban del Leyes, la Zanja Brava, algo de los Canales de rincón y saliendo a la Laguna Setúbal, divisamos frente nuestro la Basílica de Guadalupe. Un rato más de remo sobre el espejo que parecía la laguna y comenzamos a escuchar el bullicio de nuestros familiares y amigos que nos esperaban en la costa del Club Manuel Belgrano, ubicado en medio de los Espigones santafesinos.
Gorros, banderas y vinchas con nuestros nombres escritos y una calurosa bienvenida, fotos y lágrimas y un simple "Gracias" de mi parte a todas las personas y personitas que tan alegremente que nos recibieron.
Al haber transcurrido una semana de nuestro regreso y con la cabeza más fría, lo único que se me ocurre expresar es que pese a todos los problemas cotidianos, las crisis financieras, las cuestiones políticas y todo lo demás, creo que una obra de tal magnitud, que nació de una simple idea, reconforta el alma de quien participa en la misma, aunque sea con palabras de aliento y ayuda y mucho a personas que necesitan de nosotros, de todos nosotros.
A santafesinos, comercios, gremios, escuelas y medios de difusión, GRACIAS, un millón de GRACIAS de parte de los alumnos de la escuela "Armada Argentina": Camilita y Erika, Luis, Rodolfo, Brian, Victor Hugo, Omar y Sergio.

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Quiero agradecer de una manera particular a las entidades:
- Insuga
- Escuela Nº 1174 "Santa Lucía"
- Red Sport
- U.P.C.N.
- Bolitas Tinka
- ElectroVolt Disser
-Diario El Litoral, Cable y Diario, LT9 y Cadena 3.


A mis amigos Melisa, Chepe y José por tan cálida compañía en los días de remo.

A mis familiares que desde un principio participaron en esta "Patriada".

A Natalia Soledad, a Juan Ignacio y Agustín Zacarías, que son mi razón de existir.

... y gracias a DIOS, que siempre está conmigo.-

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